Viernes, 04 Julio 2014 12:02

Los puentes entre las prácticas familiares y educativas

La relación entre el contexto educativo y la vida familiar de los niños y niñas es discontinua. Los adultos no siempre ven el puente que los conecta como ambientes educativos y de desarrollo. Esto es lo que evidencia la investigación realizada por el Proyecto 6 “Socializadores Primarios”del Programa Inicio Parejo de la Vida, que indagó en Tibasosa, Tunja, Gachancipá y Chía sobre las prácticas de los socializadores en hogares y escenarios educativos.

Aunque para muchos la realidad de las condiciones socioeconómicas y los tiempos laborales de los padres y madres representan un limitante para compartir con los niños y niñas, se encontraron valiosas experiencias educativas en las que se trazan puentes entre la cotidianidad familiar y el día a día de la modalidad de atención.

Es el caso de los Programas Familia, Mujer e Infancia (FAMI) y el Programa de Atención Integral a la Primera Infancia (PAIPI). En ellos, hay un trabajo pedagógico con las familias, especialmente con las madres, alrededor de prácticas del cuidado de la salud y crianza de los niños. Este trabajo va más allá del “estar pendiente del niño” e involucra componentes afectivos, de socialización y espacios para la construcción de autonomía de los niños afines a sus momentos de desarrollo.

Espacios como el Centro de Vida Sensorial de FAMI Gachancipá, en el que las madres o cuidadoras aprenden, por ejemplo, cómo estimular el gateo en sus niños y replicar las actividades en casa; o prácticas cotidianas de aseo, como el baño, en las que se expresa cariño a los niños y niñas, son algunas de las experiencias encontradas. 

Si bien se reconocen las buenas prácticas que involucran a las familias en el escenario educativo, hay experiencias que concentran todo el trabajo pedagógico en el desarrollo de habilidades del niño y no consideran prioritaria la articulación con el entorno familiar.

Los Centros de Desarrollo Infantil (CDI), Casas Vecinales, Hogares Comunitarios, y los niveles de transición trabajan con las familias, por ejemplo a través de charlas y entrega de información sobre el cuidado de la salud. Sin embargo, tienen dificultad al integrar a los cuidadores para generar prácticas educativas y de crianza en el hogar.

Para superar el “puente quebrado” entre los escenarios educativos y familiares de la primera infancia, resulta necesario potenciar redes de comunicación y apoyo entre padres, madres, abuelas, madres comunitarias y maestros para que los niños y niñas gocen de un desarrollo integral.

Foto: Flickr/Rain0975Creative Commons

Modificado por última vez en Lunes, 07 Julio 2014 15:15